El
término depresión ha sido mal interpretado en muchas ocasiones, ya que se
emplea para describir estados de ánimo negativos normales, los cuales
desaparecen fácilmente; pero el hecho de que se vuelvan persistentes, severos o
con la capacidad de interferir con la vida de forma negativa, son la clave para
distinguir los síntomas de la depresión.
La
depresión afecta la vida, se considera una condición médica, cambia la manera
en que se siente una persona y como actúa.
La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente, en su forma
más grave puede llevar al suicidio.
La depresión ha estado presente
en la humanidad, desde hace mucho tiempo, solo que antiguamente era conocida
como melancolía, gracias a la doctrina humorista. Hipócrates relaciono dos síntomas que tenían
que ver con la melancolía: el temor y la tristeza; como consecuencia de la
tristeza los melancólicos odian todo, y están continuamente apenados y llenos
de miedo.
Galeno
de Pérgamo (131 – 201), comento que la melancolía era una alteración crónica,
que presenta síntomas como temor, miedo, desesperación, cansancio de la vida,
etc. Tomas Willis, expreso que la melancolía
era causada por alteraciones químicas, producidas por el cerebro y el
corazón. Pero fue Wilhem Griesinger quien
introdujo el término “estados de depresión
mental”.
Actualmente
la depresión es una enfermedad que se presenta en todo el mundo y afecta a 300
millones de personas aproximadamente.
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